Viva estaré mientras en el mar de tus sábanas pueda seguir perdiéndome como una sirena caprichosa... Con su olor y el sabor a sal de tu piel. Como una sirena perdida con sus escamas en un mundo que para ella no tiene sentido. Sin rumbo ni punto de partida. Un mundo de asfalto y ruido.


Mas la sirena sin su mar, sus olas, su calor, sus tempestades o sus reconciliaciones, sus caricias no es sirena, solo una pálida sombra.

18 de diciembre de 2010

Moratones

Siento pasos que me acechan, pero... ¿qué más da ahora? Hace siglos que no se lo que es caminar tranquilo, sin mirar atrás, ni siquiera en mi casa. Pego la espalda a la pared para que nadie me pueda sorprender, veo en mi sombra puños y golpes. Sus moratones.

El sonido es cortante y conciso. No se si es alguien que pisa mi sombra rompiendo su oscuridad de cristal o es el simple eco de mis zapatos resonando sobre las frías piedras de la calle, quizás sus tacones invisibles.

Estaba en la bañera. Las gotas caían una a una del grifo, entre sus pies, dibujando círculos palpitantes y concéntricos en el agua. Hipnotizada sus ojos grises las seguían, jugando con el dedo gordo a atraparlas en su vuelo hasta el desagüe.
Hacía frío y en la bañera casi vacía, el tiritar de ese blanco y asustado cuerpo era evidente. Ella me esperaba. Y aún tiritando se mostraba desafiante, jugando con las gotas. Su mirada no dudaba. No me esquivaba y no lo hizo hasta que mis manos apretaron lo suficiente su cuello. Sus ojos me hablaban. Me hablaban como nunca lo habían hecho pidiéndome que siguiera, que lo hiciera, pues mientras su cuerpo moría yo me podría por dentro. Y eso era lo que ella deseaba, que me pudriese.



A veces es interesante jugar a imaginar lo que pasa por la mente del otro extremo. A veces se ve más clara la crueldad.


7 comentarios:

La de las Wayfarer dijo...

Pero, pero, pero, COMO ERES CAPAZ DE ESCRIBIR COSAS TAN PERFECTAS... dios haces que se me encoja el alma..

Tomás dijo...

¡Qué crudo y qué sobrecogedor! Me gusta tu escritura. Da un toque muy sincero al relato...

Como apunte, he de decir, que por desgracia, creo que los maltratadores luego no sufren lo que sufre el protagonista... no tienen esos remordimientos que les pudren por dentro... algunos se suicidan, otros son encarcelados... pero el mayor castigo debería ser ése: morir por dentro y sufrir...

¡Salud!

Marco dijo...

se te echa de menos por aqui,
que lo sepas.

Caaarolina dijo...

Teeee sigo!
Un besote!

LadyNoche dijo...

Me encantan tus relatos. ¡Son maravillosos! Escribes genial.
Pero estoy de acuerdo con Tomás respecto a los castigos de los maltratadores!
Un saludo

Judtth dijo...

umm... si tienen o no sentimiento de culpabilidad, algunos puede que lo tengan, otros no. No pretendo en ningún momento defenderlos... Pretendía mostrar el "desequilibrio" del protagonista...

withorwithoutyou dijo...

Increíble es la palabra!:)
Me he quedado de piedra al leer estas palabras.
Un texto perfecto...y desgraciadamente de un tema de actualidad, que cada vez nos afecta más a las/los jóvenes.


Me ha encantado! Te sigo.


http://lettersforyou-withorwithoutyou.blogspot.com/

unbeso!