No más que una bella durmiente que se despierta cada noche de luna llena a la espera de ver su destino marcado entre los cráteres de la que la observa desde el cielo, de la que la guía, la cuida. Luna. De ver un nombre, un rostro, una señal. Y mientras la luna y la dama esperan su momento perfilada en la penumbra, con su tenue luz blanquecina, una silueta negra, apagada, sin rumbo por la arena, sola, con la espuma de las olas rompiendo contra sus pies y el sonido del mar envolviéndola toda como un fino vestido de seda marcando sus formas, pintando sus pechos, ciñéndose con el viento a su piel. Su pelo negro azabache bailando con el viento la melodía más dulce.
Un corazón dibujado en la arena que las olas se encargan de borrar con el amanecer.

5 comentarios:
Awiii, que entrada más cuute :3
Muy interesante y bello blog, me suscribo enseguida un beso grande :D
Un relato sencillo pero muy evocador, tus palabras resultan casi etéreas, enhorabuena por tu blog.
Si te apetece probar un poco mi "pulpa negra" estas invitado a www.black-pulp.blogspot.com
Me gusta ^^ como todos tus textos.
Un beso!
Hola! Es un bonita entrada :)
voy a seguir tu blog
Pasate por el mio si tienes tiempo :
http://ladynoche.blogspot.com/2010/10/mi-mundo-y-yo.html
Un saludo muy grande!
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